El Callejón de Urima
“Una antigua vía pública”
Como Cronista Oficial, es mi deber velar por la memoria histórica de nuestro municipio y dejar registro de los espacios que forjaron la dinámica de nuestro pueblo.
Es importante hacer una aclaratoria fundamental desde el inicio: no pretendo con esta crónica demostrar nada, ni buscar culpables del porqué este espacio ya no existe como tal. El único objetivo de estas líneas es mostrar y documentar que, verdaderamente, el Callejón de Urima fue un antiguo camino de tierra y una vía pública esencial que comunicaba al pueblo de El Consejo con la Montaña de Guareima y sus sectores aledaños.
Un lindero entre haciendas
Ubicado hacia el sureste de la actual población de El Consejo, el Callejón de Urima comenzaba su trazado desde la antigua vía de la Estación del tren (número 23 -1893) del Gran Ferrocarril de Venezuela, justo al lado de la ahora entrada a la Hacienda Santa Teresa, con sentido sur hacia la quebrada de Urima y la montaña.
Físicamente, este camino de tierra sirvió de frontera natural y lindero entre dos grandes propiedades de la época: por un lado (este), limitaba con los terrenos de la Hacienda Santa Teresa, y por el otro (oeste), con los espacios de la antigua Hacienda La Paca. En sus bordes, la vía estaba delimitada por una empalizada de alambres de púa, adornada por pequeños árboles autóctonos conocidos por los lugareños como "lecheritos".
El tránsito agrícola y el origen de su nombreDesde mediados del siglo XIX y hasta las mediados del siglo XX, esta arteria fue el pulso comercial y agrícola de la zona. Según los valiosos testimonios orales de vecinos, por este callejón bajaban constantemente los arrieros con sus burros cargados de mercancía (luego se usaron carros 4x4). Traían de la montaña rubros fundamentales como café, maíz y naranjas, provenientes de los sectores El Socorro, Socorrito, El Carmen y El Paují. Su época de mayor intensidad comercial se mantuvo viva hasta aproximadamente finales de los 60.
El nombre "Urima" no es casualidad; proviene de la voz Caribe y fue bautizado así por la quebrada del mismo nombre que desciende de la Montaña de Guareima. Los habitantes de la época recuerdan esta quebrada por ser una fuente de agua pura, cristalina y mucho más fría, a donde la gente del pueblo acudía para abastecerse de agua fresca y lavar.
El carácter de vía pública del Callejón de Urima no solo vive en la memoria de nuestros abuelos, sino que reposa en los documentos oficiales del antiguo Concejo Municipal de 1940. En las actas del año 1940 queda evidencia clara de su uso y resguardo:
- 2 de enero de 1940 (Folio 8): “…El municipal Juan C. Moreno manifestó, que en la vía conocida con el nombre de "callejón de Urima", por la parte de los terrenos de la hacienda Santa Teresa, había desaparecido la empalizada; y propuso que se pusiera en el lugar mismo, una serie de estantes que demarcasen aquella vía pública.,, fue decididamente apoyada por el municipal Juan Salazar..."
- 16 de marzo de 1940 (Folio 18): "...se toca, de paso el delineamiento en la vía pública conocida por "callejón de Urima"..."
- 23 de agosto de 1940 (folio 53): "... acuérdase: ejecutar limpieza general en el riachuelo tiquirito, parte comprendida "callejón de Urima"..."
El cierre y una reflexión necesaria
Con el paso de las décadas, esta dinámica arteria rural fue perdiendo su forma. El viejo puente de madera que cruzaba el río Tiquíre fue derrumbado. Más recientemente, en las últimas décadas, el paso se vio interrumpido por la instalación de nuevas infraestructuras y la siembra de tablones de caña, posteriormente cuando se activo turísticamente el parque la estación, se usan parte de estos espacios como estacionamiento y campo de golf .
Hoy, la ruta para llegar a la Montaña de Guareima (Tasajera - Los Naranjos) se hace por el sector de Sabaneta, un trayecto mucho más largo y periférico en comparación con la rapidez y centralidad que ofrecía el antiguo callejón.
A modo de reflexión, valdría la pena considerar si las autoridades municipales podrían evaluar la posibilidad de volver a habilitar esta vía pública, quizás no por su ruta original, porque ya esta claramente planteada en un desarrollo turístico que bien tiene la estación El Consejo, sino un poco más al oeste, donde no interrumpa ninguna actividad y puede nuevamente recuperar este libre tránsito de comunicación entre el pueblo de El Consejo y la montaña de Guareima. Que significaría no solo rescatar un pedazo de nuestra historia, sino que le devolvería a El Consejo una ruta mucho más corta. En la actualidad, este acceso sería de inmenso beneficio, especialmente para la creciente comunidad de senderistas y deportistas que frecuentan estos espacios naturales para la práctica de ascensos y montañismo…
A pesar del tiempo y los obstáculos, el espíritu del Callejón de Urima sigue latente en las huellas de cada senderista, deportista y caminante que hoy se adentra en nuestra naturaleza. Ellos, herederos del mismo arraigo de aquellos arrieros que antaño recorrían estos linderos, guardan en su andar la firme esperanza de que, algún día, este viejo camino de tierra vuelva a abrirse. Que vuelva a ser ese paso libre, directo y fraterno hacia la Montaña de Guareima, permitiendo que las nuevas generaciones transiten por la misma ruta que forjaron nuestros abuelos, uniendo nuevamente el corazón de El Consejo con la inme
Agradecimientos especiales: a todos los vecinos(as), que me ayudaron con esta crónica, en especial a mi tío Nito Torres, Cerbulo Veliz, a los panas de la vaquera y a la señora Carmen Infante (secretaria del Concejo Municipal) y sus asistentes, por siempre tenerme paciencia cuando ando hurgando entre los libros y a veces los dejo desordenados... Gracias.
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