La Quema de Judas en El Consejo
"Crónica de una Tradición Viva..."
La historia
contemporánea de esta festividad en El Consejo se remonta a 1965. En medio de una época de profundas transformaciones
sociales en el país, el pueblo necesitaba espacios propios para el desahogo, la
voz popular y la alegría colectiva. Fue entonces que
por iniciada de Amador Ramos, quien junto a, José "Burrote"
Ramos y el
recordado Eduardo "El Negro" Ramos
(La Tapara) entre otros colaboradores del
sector detrás de la iglesia, sentaron las bases de lo que hoy es un patrimonio
cultural del municipio.

El Compromiso de los Siete Años
Dentro de la fe
y la creencia popular de los habitantes de El Consejo, existe una regla no escrita que todos respetan con celo, cuando
una persona decide participar activamente en la organización o realización de
la Quema de Judas, “debe hacerlo por siete
años consecutivos…”.
Esta tradición,
sostiene que cumplir con este ciclo de siete años es necesario para completar
la promesa y evitar cualquier tipo de "mala racha" o para asegurar
que la tradición se mantenga firme en el tiempo…
La Preparación: El "Nacimiento"
de Judas
El Judas no es solo un muñeco; es un
personaje que se gesta con días de antelación en la casa de la familia Ramos, a cargo de Don Nicolás
Ramos. Con materiales que se conseguían
fácil en la comunidad con los vecinos (chaleco, pantalón, zapatos, camisas,
correas y trapos viejos que la gente donaba) y muchos explosivos (triqitraqui,
cohetes, tumba ranchos, martillitos, silbadores). La estructura se rellena
cuidadosamente entre todos los colaboradores, que por cierto,
principalmente eran decenas de niños y
niñas que se sumaban a la divertida fiesta. Un colaborador fundamental en esta
etapa era el difunto Eriberto Jaime, quien desde su sector en "El Nido" o "El Tegual", donaba
anualmente de dos a tres docenas de cohetes para el relleno y verduras para el
sancocho comunal.
El Recorrido y la Recaudación
Una vez listo,
el Judas era montado en una carretilla y
paseado por todo el pueblo. Durante este trayecto, se pedía colaboración
económica a los vecinos para cubrir los gastos de la popular fiesta.
El
recorrido de la carretilla no era al azar; trazaba una verdadera geo historia
viva de nuestro pueblo. Saliendo desde los linderos detrás de la iglesia y
atravesando el corazón de El Consejo, la procesión tomaba las calles
principales convirtiendo cada esquina, bodega y acera en un escenario de
encuentro. A su paso, las fachadas de las casas se volvían tribunas donde los
vecinos esperaban entre risas y aplausos. Toda esta algarabía tenía, además, su
propia identidad sonora: el bullicio de la gente y los niños que acompañaban.
La Honestidad Comunitaria
El Testamento, las Actividades Deportivas y los juegos tradicionales
Antes de la
quema del desafortunado personaje, el pueblo se volcaba a la calle para
participar en juegos tradicionales que acompañaban al Judas:
Juegos de antaño: Pelotica de goma, chapitas, trompo, metras, carreras de sacos y el arriesgado sartén con manteca y monedas.
El Testamento:
Un momento crítico y jocoso donde se leían las "herencias" o sátiras
dirigidas a personajes del pueblo, manteniendo el espíritu de justicia popular.
Fueron varias personas que se animaron a leer el testamento del Judas, pero el
que por largos años fue el más atrevido era José Alvarado "Corronchito".
El
ingenio popular brillaba en la pluma y la voz de quienes redactaban este
documento. Más allá de la simple burla, estas 'herencias' se declamaban muchas
veces respetando la rima y la métrica de nuestra poesía tradicional, hilando
versos que desnudaban las verdades del pueblo con una sátira fina y certera. En
la voz de 'Corronchito', Carlos Brito “El
Virolo” entre otros animadores populares, las rimas resonaban como un látigo
justiciero y burlón, dejando a más de un personaje local retratado para la
historia entre las inmensas carcajadas de la multitud.
La Quema y la "Octavita"
El momento
cumbre ocurre al anochecer, generalmente en las cercanías de la Plaza Bolívar o la Casa de la Cultura, donde el Judas finalmente arde entre el
estruendo de los cohetes.
El día
después: La tradición dicta un compromiso cívico. Al día siguiente de la
quema, los organizadores limpian el área, recogen los escombros y pintan las
paredes afectadas para dejar el barrio impecable.
En ese hervido comunal no solo se mezclaban los
ingredientes, sino el espíritu solidario de un pueblo que sabe multiplicar los
panes y los peces para que nadie se quede sin su plato.
Dato
Histórico: Con el paso del tiempo, la batuta pasó de los fundadores a
figuras como Alejandro Ramos ("Pipo"). Posteriormente, la actividad se integró a la Casa de Cultura de El Consejo (mediado de los 90), bajo
la gestión de Rómulo Aponte y Marta Montilla, contando con el apoyo de personajes colaboradores como: Elpidio González, José Silva (Encerao) que en
muchas ocasiones colaboro con los cohetes, Amauri
Amaro, Carlos
Brito (El virolo), Roger Forero, Alfredo, Winston Cirí, Armando Sánchez, Nancy Gallardo, entre muchísimos
otros.
El Legado: Una Llama que No se Apaga
La Quema de Judas en El Consejo, es mucho más que el estruendo de los cohetes o el fuego que
consume un muñeco de trapo; es el hilo invisible que une a las generaciones de
nuestro pueblo. Desde aquellos primeros pasos de Nicolás Ramos en los años sesenta,
hasta el compromiso organizativo de figuras como Sergio Buznego, Douglas Alvarado y el
equipo de la Casa de la Cultura desde los años noventa, hasta nuestro días. Esta
tradición ha sobrevivido porque vive en el corazón de su gente.
Aunque
esta llama se enciende y arde en las calles de El
Consejo, su resplandor ilumina y cobija a todos por igual. La Quema de Judas se erige así como un bastión
inquebrantable de la identidad de Revenga;
un recordatorio permanente de que somos un territorio forjado en la unión, la
resistencia cultural y el amor profundo por lo nuestro.
Mantener viva esta costumbre es un acto de resistencia cultural. En cada sancocho compartido, en cada rima del testamento y en cada promesa de los siete años, reafirmamos quiénes somos.
No es solo
recordar el pasado, es asegurar que el futuro de nuestros niños tenga
identidad, que sepan que pertenecen a una tierra donde la honestidad se cuenta
sobre una mesa y donde la alegría es un bien común que se reparte
"echándole más agua al sancocho".
Hoy, al
recordar a los que ya no están como Heriberto
Jaime, Oswaldo "El Negro" Ramos o Rómulo Aponte, entendemos que su herencia no era material, sino el fuego de una
tradición que nos encomendaron cuidar.
Hoy en día, la tradicional Quema de Judas, trasciende
la memoria oral para consolidarse como un pilar innegable de nuestra identidad.
Esta manifestación popular ha sido elevada y reconocida formalmente como Patrimonio Cultural Municipal, quedando inscrita
con profundo orgullo en el calendario oficial festivo e histórico de Revenga. Tal como lo consagra la Ordenanza de actividades culturales, Religiosas, efemérides
N° 221-2025, este acervo queda
protegido y respaldado legalmente, garantizando que el ingenio, la algarabía y
la inmensa vocación solidaria de nuestra gente sigan ardiendo como una llama
inextinguible para las futuras generaciones...
Que las cenizas
del Judas sigan siendo el abono para que El Consejo florezca cada año con más fuerza,
recordándonos que un pueblo que celebra sus raíces es un pueblo que jamás se
pierde en el tiempo.
¡Que viva la
tradición de El Consejo!!!
Agradecimientos especiales:
A mis queridos hermanos y compañeros de luchas, el Profesor Sergio Buznego, al DJ. Franco (El Gordito de Oro), a la comunidad de detrás de La Iglesia (por ayudarme con esta Crónica) y a todos los directores y equipos de Casa de Cultura Poeta Pedro Rafael Buznego M. por mantener siempre viva la identidad del pueblo, Gracias...
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